Puente sin orillas: Noemas de lo imposible.

Puente sin orillas: Noemas de lo imposible.

Puente sin orillas: Noemas de lo imposible.

“La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos”

Rayuela – Julio Cortázar

Al oir el nombre de Julio Cortázar, a más de una persona, por no decir a la mayoría, se le vendrá a la mente Rayuela, su producción quizás más emblemática. Noemas parte de esta obra y en una adaptación libre en clave de trasposición literatura-teatro pone en escena la vida cotidiana de tres personajes, Edith, Pancho y Julio, que dirigen directamente a Talita, Traveler y Horacio de la novela.

Pancho, Julio -su amigo repatriado- y Edith, pareja de Pancho y fantasma del amor uruguayo de Julio, compondrán la nómina de personajes que deben sobrevivir la vida de circo en un departamento diminuto.  Pero, por sobre todo, deberán hacer frente a las ideas persistentes de un Julio anclado en lo perdido en París y en una tristeza crónica.

La obra toma los acontecimientos y los personajes de la segunda parte de Rayuela (aquella llamada “Del lado de acá”) que, ubicada en Buenos Aires, funciona como espejo o como dibujo simétrico de la primera parte, parisina. De esa segunda parte, Noemas explota la noción de “puente”, que tanto obsesionará en esta producción teatral al personaje de Julio, como en la novela al personaje de Horacio. En la novela la obsesión por tender puentes entre un lado y otro, por construir esa mandala imposible, se hace literal en el capítulo 41, también conocido como “Capítulo del tablón”. Aquí Julio construirá infinitamente un puente de sogas y maderas que jamás acabará y que no llevará a ningún lado, porque su vida en el circo tampoco lo lleva a ninguno de los lados que quiere habitar. En su trabajo circense no hallará la felicidad que le daba la vida intelectual de París. En su deseo por Edith rememorará a una uruguaya que jamás hallará en la esposa de su amigo.4 baja

Pero ¿qué es un noema? La Real Academia Española, policía de nuestro idioma, nos dice que se trata de un “pensamiento como contenido objetivo del pensar”. Pero Cortázar, en el capítulo 68 de Rayuela, utiliza esta palabra para darle cuerpo al glíglico, idioma secreto y erótico de los amantes. “Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes” podemos leer allí. Y si Noemas explota la idea de puente, también pone en escena los juegos de palabras con los que Julio, Edith y Pancho pasan los tiempos de tedio. En gran medida, entre la definición de noema de la RAE y la acepción glíglica de Cortázar se hallan los caminos de esta obra. Pues el personaje de Julio no puede escapar de la recursividad de sus pensamientos pero tampoco del deseo-espejismo hacia Edith. Y atrapados en esa red, en esas sogas anudadas erráticamente, quedarán Edith y Pancho, entre el amor, la amistad y lo incomprensible de los fantasmas ajenos. El noema, para todos ellos, será lo inalcanzable. El puente imposible que quiere unir ese circo, su circo, con el otro lado que no está allí. Y si hay algo que ya sabemos, es que un puente no se sostiene de un solo lado.

Ficha Técnica

Elenco: Carlos Ledrag ,Ana Romans, Maximiliano Sarramone
Dirección: Cintia Miraglia y Natalia Villamil
Producción: Laura Piersanti
Iluminación, escenografía y vestuario: Pía Drugueri
Música original: Juan Manuel Sisto

Espacio Teatral

No Avestruz

Dirección

Humboldt 1857 - Capital Federal