Un vino merecido: “El Frasco”

Un vino merecido: “El Frasco”

Un vino merecido: “El Frasco”

Allá por el año 2007, en la secundaria a la que iba las mochilas de La Vela Puerca eran denominador común entre los pibes y las pibas y en los nicks del MSN se podían leer las letras de las canciones de la banda uruguaya. Algunos allí ostentamos por un tiempo una enumeración de tres palabras entre emoticones (todavía no eran emojis) o corchetes, pero nunca en hashtag (porque no existía): “Lento, suave, letal”. Vaya a saber qué representaba eso para nosotros, si en nuestras mentes anidaba alguna venganza juvenil o simplemente nos gustaba la frase. Y esa frase, justamente, es la que cierra el estribillo de la canción “Un frasco”.  Es en esta canción que está basada la obra “El frasco” de Bruno González, que escenifica el reencuentro de un grupo de hombres cuya amistad, gestada en la adolescencia, se ve truncada por la traición.

Hay algunos guiños para quienes van con la canción que inspira la obra ya oída: el timbre de la casa de David, la invitación de una copa de vino previa a la función.

“El frasco” explota con inteligencia el potencial de la letra de la canción casi homónima, que imita la narración monológica de una reunión en principio amistosa que deviene en muerte. Dicho esto, quienes conocemos el tema musical vemos la obra ya spoileados. Si no, distintos indicios harán suponer el final. Sin embargo, esto no afecta la propuesta. La obra sostiene la atención del espectador de manera estable -en muchos casos a través del humor absurdo- sin necesidad de un desenlace inesperado.

David invita a sus amigos a cenar. O a sus ex amigos. Y allí aparecen, uno tras otro, tres personajes en la puerta. Ellos representan estereotipos de hombres en sus veintilargos que a pesar de sus diferencias comparten en principio, la camadería machista común a muchos grupos de amigos. Violencia, chistes sobre homosexualidad o identidades trans y chicanas futboleras, entre otros temas, circulan para reafirmar una hombría que –por lo visto- siempre necesita asegurar su existencia.El frasco_253

El conflicto pasado entre el grupo y David surge ya en los primeros minutos. No es algo que se quiera mantener a escondidas: por una actividad delictiva, David terminó preso. Sus amigos, no. Y desde la perspectiva de una traición, David plantea la necesidad de vengarse obligándolos a actuar los momentos valiosos que él no pudo vivir encarcelado. Teatro dentro del teatro que pondrá en crisis el universo construido por cada personaje para sobrevivir.

Cabe destacar la música en vivo detrás de escena a la hora de generar climas intensos. Asimismo, los recursos de iluminación colaboran con los actores para marcar las transiciones entre el mundo exterior y las voces interiores que acechan a David.

Esta obra resulta un aporte  a los debates antipatriarcales de hoy en día. Deconstruye estereotipos de masculinidad, la relación con la paternidad, la orientación sexual. Analiza críticamente la cultura del grupo de amigos, apunta a lo naturalizado de sus presupuestos y la escenifica desde el absurdo.  En el constante vaivén entre el humor y el drama, los personajes de “El frasco” ven caer las mentiras que sostienen sus vidas. Y con esas mentiras caen también sus vidas.

Ficha Técnica

Dramaturgia: Bruno González
Actúan: Lucas Aldasoro, Matías Asenjo, Julian Mengido, Mauro Rey, Lucas Sulpizi.
Músicos: Uriel Arcángel Crosta, Gerónimo Luis González.
Diseño de Espacio: Betania Rabino
Diseño de luces: José Ignacio Ponce Aragón
Fotografía: Daniela Castelo
Asistencia de dirección: Cristian Trigueros
Arreglos musicales: Uriel Arcángel Crosta, Gerónimo Luis González
Cata de vino: Amantes del vino
Producción: Juan Pablo Rabino
Prensa: OCTAVIA
Dirección: Bruno González

 

Espacio Teatral

Espacio cultural Acevedo

Dirección

Acevedo 460 - CABA