100 años de perdón

100 años de perdón

En los últimos tiempos hay una tendencia del cine argentino por sumergirse en el panorama internacional con sus producciones. No es casual los desarrollos que se fueron realizando con posterioridad al Secreto de sus Ojos, nominada al Oscar. Películas como Relatos salvajes o Metegol, muestran un claro interés en la inserción mundial de los films argentinos.

Las colaboraciones entre diversas productoras, entre ellas Vaca Films y Fox dan cuenta de este esfuerzo en cine de género, que combina ambos estilos con maestría, sumado a un equipo técnico mayoritariamente español. La trama rodea un asalto a un banco, casi un cliché un poco usado que anuncia el titulo que remite al clásico dicho popular “El que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón”.

Pero justamente la critica al sistema se afianza en ese concepto de ladrones dentro de un contexto que involucra España y Argentina tocándolas donde más les duele: la crisis y la corrupción de poder. Todo comienza en Valencia, empleados de una sucursal bancaria que inicia el día en medio de la caída de la estabilidad financiera española, cuando cae bajo amenaza de robo. Disculpen las molestias, esto es un atraco, enunciará Rodrigo de la Serna, luciéndose con su estilo actoral en una entrada impecable con la ironía y picardía típica  latinoamericana (Ver Trailer). Casi una primer afrenta del guión que utiliza aquel disculpe las molestias que impacta por pura repetición ya que ha sido oído por el público en sus reclamos sin solución en tantas ocasiones.

A puertas cerradas, se combinará la formación actoral del elenco argentino con el español: El Uruguayo, Rodrigo De la Serna, que al inicio es reconocido como argentino, mostrando un fuerte estereotipo que ronda el inconsciente español,El Gallego (Luis Tosar) contrapunto de De la Serna , El Loco (Joaquín Furriel) que enfoca su personaje recuperando algunos aspectos de su viejo “Turco” Nasif en serie televisiva y el impasible Varela (Luciano Cáceres).

 

Un asalto perfectamente planeado pero con una leve complicación: un día de lluvia constante que alcantarillas anegadas que permiten tomas subacúaticas y un juego de sonido que se complementan con la trama. Tomas referentes a otros registros, como las cámaras de seguridad o juegos interdispositivos, actualizan y permiten no caer en una monotonía rotunda dentro del genero.

Como subtrama una caja especifica que aparentemente guarda contenido que preocupa a esferas de poder, al cual se intenta denunciar y denigrar por torpes manejos. Y es que quizás más allá del gran uso de recursos para llegar a ser una película masiva, se puede apreciar entrelineas el esfuerzo de realizar una critica a pesar de ser embebidos por el cliché del género, de aquel tiempo de pizza y champagne, donde se aúnan los argentinos con la crisis española y buscan zafar a esos dolores que se imponen ante el manejo de políticos que a pesar de todo, se quedan, blindados y contundentes como cajas fuertes olvidadas en un banco.