Frikiloquio: el encuentro maldito

Frikiloquio: el encuentro maldito

A 21, 22 y 23 de agosto se llevará a cabo Frikiloquio, el Primer Coloquio de Humanidades y Ciencias Sociales sobre Culturas y Consumos Freaks. La cita es en el Centro Cultural Paco Urondo, 25 de Mayo 221, CABA. Se trata de búsqueda por complejizar lo que, a simple vista, no es más que puro entretenimiento pasatista. Para ello, habrá una puesta en común de trabajos sobre objetos culturales considerados, frecuentemente, «menores», alternativos y marginales. Manifestaciones y prácticas culturales provenientes de diversos fenómenos, dispositivos y temáticas. El cine y las series de culto, los juegos de rol, el cosplay, las conspiracy theories, la ciencia ficción, el fantasy, las historietas, la fanfiction, la criptozoología, la ufología, los mitos urbanos, entre otros. El objetivo es crear un nuevo espacio de socialización de estos estudios y unificar fuerzas entre los jóvenes investigadores en pos de la institucionalización de los «estudios freaks».

Parte de la organización de la jornada estuvo a cargo de Carolina Fabrizio y Sebastián Goyburu, estudiantes de las carreras de Letras y Filosofía, respectivamente, por la Universidad de Buenos Aires. A fin de saber qué de raro y cuánta nerditud podrá encontrarse en Frikiloquio, Ámbar pudo dialogar con ellos.

Ámbar: ¿Por qué se propusieron hacer un Frikiloquio?

Sebastián Goyburu: Veníamos investigando por nuestra propia cuenta temas vinculados con objetos de estudio marginales y alternativos, tratando de juntar bibliografía por nuestro lado. Teníamos que encarar el tema por primera vez. Estás investigando estos temas y te encontrás solo. Y la idea, entonces, es conformar una comunidad de estudio acerca de estos temas. Y el primer paso para eso es empezar a juntarse.

Carolina Fabrizio: Incluso hay casos en que no había ni siquiera bibliografía crítica; por ejemplo, el tema que iba a presentar era sobre vampirismo y monstruosidades. Y básicamente no hay estudios críticos sobre el tema de vampirismo, de literatura vampírica, del fenómeno de lo vampírico, de la subcultura dark entre los adolescentes. Sí hay cosas de literatura canónica, pero que no tiene en cuenta el fenómeno que hoy acá está tan en boga.

 

A: ¿Qué antecedentes conocen de jornadas de este tipo?

SG: La Facultad de Sociales sí trabaja estos temas hace unos años. La Cátedra de cultura Popular y Cultura Masiva de Alabarces, el grupo de estudio de Narrativas Dibujadas, liderado por Laura Vázquez que es parte de nuestro Comité Académico, también Fabiola Ferro, el grupo de Libertad Borda, que presenta dos mesas. Pero incluso en Sociales también están en un mundo chico. Y acá en Filosofía y Letras no hay nada. Sí existen en EE.UU. las jornadas sobre los Buffy Studies dentro de los estudios culturales. También hay respecto a Star Trek, respecto al fenómeno del cosplay… En parte Friki nace por envidia a ellos. Eso afuera. Acá hay una visión del «cánon» mucho más rígida y más cerrada.

 

A: ¿Qué piensan Uds. sobre el «fan»?

CF: La palabra fan es un tanto estigmatizante. Me remite a fanático, tiene connotación peyorativa, de locura, obsesión, posición acrítica, obnubilamiento por algo. El entusiasmo no significa obnubilamiento.

SG: El fan sobre produce sentido todo el tiempo. Inventa finales alternativos para sus historias, dibuja, escribe fan fiction, críticas, se enoja profundamente porque la historia no terminó como tenía que terminar. Es lo que distingue al fan del consumidor común. CF: En Los Simpsons el fan de comics está catalogado con una doble identidad, es fan y al mismo tiene es un personaje sumamente inteligente.

SB: El tema es también asumir el fanatismo no ya como una marca de estigma sino como marca de diferenciación, lo cual no deja de entrañar problemas también. El riesgo es cuando la sola diferencia por sí misma se hace tan ubicua que toda diferencia pasa a ser lo mismo. Entonces ahí se pierde el valor de esa diferencia. Se vacía de contenido. CF: Si no vivimos en la cultura de la homogeneidad lo hacemos en la de la diferencia. No lo que nos iguala sino lo que nos distingue. Identidades diversas. El problema es, como decía Barthes, la moda que se apropia de toda contracultura para subsumirse en la cultura dominante, en la cultura de masas.

 

A: En un encuentro académico-intelectual de este tipo, ¿les importaría que el «fan» y el «freak» que se llevan «adentro» puedan opacar el rol de investigador? Que se pierda profundidad conceptual.

CF: Es que, en realidad, se trata de una construcción distinta del conocimiento, una construcción más bien colectiva. Varios de los que van a presentar ponencias no lo habían hecho anteriormente. Por ejemplo, hay una chica que trabaja Lovecraft que no había presentado nada antes. Y lo que sí hay es una doble identidad, el «freak» también puede ser un teórico, no tiene por qué ser un término insultante, un estigma. Hay una visión del área, lo que está dentro de la academia y lo que está afuera de la academia, que en parte venimos a cuestionar.

SG: Lo que venimos a cuestionar también es el peso de la «doble nerditud». Somos nerd hacia ambos lados: según los fans y según la academia. Me gusta Battlestar Galáctica, soy fan de la ciencia ficción, y no puedo verla sin que me guste, pero tampoco sin una postura crítica como parte de ser un estudiante de Filosofía. Incluso hasta se podría pensar que el «fan» en su mirada lleva a profundizar su postura crítica más que a hundirse y fundirse en el objeto. Y en parte somos gente que no se quiere despegar del fanatismo.

CF: Además tiene que ver con que no se puede despegar de la objetividad con respecto del objeto del estudio. La mirada del «fan» ve vetas que aquel que no lo es, ni está inmerso en ese mundo, no puede ver. SG: De todas maneras, crucemos los dedos de que no pase que caigan fans de Star Wars que digan «¡No, porque lo que vos estás diciendo ofende a la Cultura Jedi!».

CF: Pero sí, jugamos un poco con esa rivalidad que se puede dar entre los fans. Por ejemplo, va a haber trabajos sobre Tolkien y sobre Harry Potter. Pero lo que buscamos es que sea ante todo un encuentro académico.

SG: Pero más que nada busquemos que se puedan integrar los dos lados, que no se privilegie la mirada del fandom que dice «¿Uds. que vienen a hacer acá?», «¿Por qué creen que saben más que yo?». Hacer un análisis crítico no significa necesariamente invalidarlo.

A: ¿Con qué trabajos nos vamos a encontrar? Algunos que les haya llamado la atención.

SG: Va a haber muchas ponencias que no son estrictamente sociológicas, muchos trabajos ligados a lo estético. Hay trabajos sobre videojuegos, sobre Interntet, hackers, memes, sobre series… había una ponencia sobre Youtube pero se bajó desgraciadamente, va a haber una de música en videojuegos. No se presentó nada sobre música en sí, lo cual es raro.

CF: Fue muy difícil dividir las mesas porque hay trabajos que tratan disciplinas que en muchos puntos se tocan, que vienen de distintos ámbitos… Hay ponencias sobre monstruosidades, literatura de terror, Game of Thrones. Hay trabajos sobre Los Simpsons; las huelgas en Los Simpsons, Los Simpsons y la política, «Toque bocina si le gustan las galletas» se llama un trabajo de un estudiante de Historia.

SG: También hay un trabajo de un chico de Ciencias Políticas que hace un análisis de las campañas políticas en la serie de televisión de Batman, que hay un capítulo en que Batman va a elecciones contra El Pingüino.

 

A: En las circulares que difundieron llama la atención la impronta de divertimento y de creatividad, elementos que -por cierto- están presentes pero velados en toda investigación,y que acá se hacen bien explícitos.

CF: Hay miradas canónicas sobre objetos no canónicos, pero no a la inversa; y eso restringe muchísimo el estudio, especialmente en carreras donde justamente lo que prima es el placer del texto, la creatividad del académico, justamente lo que mueve al estudioso es la creatividad y el placer del ocio. Un estudio más ligado al deseo y al placer, pero se encuentra con una marca de lo restrictivo. Por lo general, en Letras una entra en la meseta de la desesperación. La veta del deseo, del placer, del porque sí; es, de alguna manera, bastante revolucionario lo que proponemos, porque permitimos estimular el divertimento y la creatividad. Y esto no significa dejar de lado el rigor crítico en la ponencia por obnubilamiento hacia el objeto de estudio.

 

A: Se busca llegar también a un público que no asiste a encuentros estrictamente académicos…

SG: Sí, y también a gente que nunca en su vida hubiera pensado asistir a este tipo de encuentro. Gente que en su vida fue a un congreso porque veía que no había nada que le interesara, tanto para presentar como para escuchar. El «cánon» es un ejercicio de poder, y cuando se separa el «canon» de «lo popular» y de lo académico implica un ejercicio de poder, y en esto es parte responsable la Facultad, la academia. Igual nos referimos a lo que sucede en Filosofía y Letras.

CF: Apuntamos a visibilizar el campo que está invisibilizado por la academia. La arista emocional no invalida la mirada crítica. Como si el saber no fuera un proceso placentero, es muy negativo eso. Y eso en parte genera resquemores entre los que quieren ser estudiosos. Termina siendo frustrante. Uno se acerca a las letras, a la filosofía, a las artes, a través del placer, no por mandato familiar.

 

A: ¿Qué expectativas tienen en este encuentro?

SG: Intentamos que la academia no quede lejos de la sociedad. Nos pasaba que cada uno que quería iniciar un camino propio nos encontrábamos con problemas, con barreras que nos impedían avanzar. Por ejemplo, en lo bibliográfico. Y una vez que uno con tanto esfuerzo termina el trabajo, después de haber rastreado en Internet, de haber buscado por fuera de la facultad, termina publicando el trabajo en lugares que están alejados de lo académico.

CF: nadie tiene la intención de imponerse sobre el otro. Hemos recibido muchas ponencias. No queremos una cuestión asimétrica del poder, Buscamos el conocimiento como construcción colectiva. SG: Que se empiece a visibilizar y que se empiece a conformar una comunidad de estudio de estos temas. Que empiece a haber más revistas, más publicaciones, más trabajos. Hay mucho para aportar a esta temática. Friqui puede ayudar a construir un nuevo canon alternativo.