Noche celta en el Auditorio Belgrano

Noche celta en el Auditorio Belgrano

Noche celta en el Auditorio Belgrano

El sábado pasado los celtas coparon el Auditorio Belgrano en el marco del clásico festival que CP Asociados organiza, ininterrumpidamente desde 1996, y que convoca a grupos de baile y música de todo el país. En esta edición hubo celta para todos los gustos ya que incluyó expresiones artísticas de los distintos pueblos que conforman este amplio grupo étnico. Por el escenario desfilaron melodías irlandesas, escocesas, gallegas y asturianas, instrumentos típicos como gaitas, flautas traversas, mandolinas, arpas y tambores, y pasos de danza tradicionales.

El sexteto Fardaxu dio comienzo al festival celta, de manera bien festiva, al estilo de esas orquestas de jazz estadounidenses de los 20, lo que explica que se los conozca como la “big band celta”. Dueños de un sonido propio, con aires progresivos por momentos, ofrecieron versiones innovadoras de piezas bien conocidas como el Bolero de Ravel o Scarborough Fair -canción inglesa anónima- con un marcado tono blusero, y también temas propios. A lo largo de su show contaron con varios invitados, entre ellos, el conjunto de música asturiana Pelayo.

Luego, le tocó el turno a Eire -que es el nombre con el que se conoce a la isla de Irlanda en idioma gaélico irlandés- formado hace quince años por iniciativa de un grupo de mujeres con el fin de rendir homenaje a sus raíces y dar a conocer la cultura irlandesa. Acompañados de música en vivo, las bailarinas presentaron diversas coreografías, tanto en soft shoes como en hard shoes, las dos categorías dentro del baile irlandés. Destacó el número que hicieron a capela, sin más sonido que el proveniente del zapateo, por su coordinación y precisión. También Eire tuvo artistas invitados en escena. Se trató de Vedra, agrupación que interpreta los ritmos y danzas de Galicia.

Entre los shows de Fardaxu y de Eire, integrantes del grupo de recreación medieval Arme Vik subieron al escenario para dar una demostración de cómo eran las luchas en aquel período histórico, más precisamente durante las invasiones escandinavas en territorio británico durante el siglo diez.

El último segmento de la noche estuvo a cargo de la banda The Clovers, nacida también hace quince años pero en la ciudad de Junín. Con un repertorio centrado en la música folklórica escocesa e irlandesa, ejecutaron sets de reels y jigs, clásicos como The butterfly y The last trip home, y composiciones propias, alternando música con relatos de las leyendas y mitos que dieron vida a todas esas canciones mucho tiempo atrás.