Rehiza, creación desde la luz y el movimiento

Rehiza, creación desde la luz y el movimiento

Comienzan a palpitar los ritmos entre telones. En el escenario, una leyenda en letras grandes proyectadas promete un acontecimiento del que no se puede salir igual. Rehiza.


Una mesita, sencilla, con un plato de medialunas y un café aguardan al comensal…

En la serenidad,  el público muy expectante reposa hasta que… todo cambia.

La serenidad se transforma en un gran reloj apolíneo que entre tirones arrastra a las criaturas hacia el mundo del círculo eterno fragmentado en minutos. La potencia dionisíaca lucha por salir entre cuerpos que festejan la vida de manera no uniforme a momentos y en otros…cuando se aproxima el reloj…en un ritmo perfecta y horrorosamente cronometrado.

Abruptamente uno de los miembros del ecosistema hace fuerza contra la cuarta pared. La quiebra por un momento y se absorbe en ese gran reloj que gira sin cesar. La música logra que la atención no se desvíe de los acentos que se marcan. La luz cenital dura instantes. Todos son participes de esta narración. Quienes viven en ella conforman un perfecto cosmos que enreda a esos elementos principales y se mezclan en un micro y macro sistema a la vez.

Mas, un bailarín y dos bailarinas, a quienes se podrían atribuir millones de connotaciones, son elementos destacados de esta historia de amor y rivales. No. Es la historia de cada humano sumergido en la sociedad. No. Es la historia del espectador y de muchos otros en esta sociedad.

Entre el plano de la denotación y la el plano de connotación el juego es incesante. La tiranía de algo que esta presente, algo reglado, que se manifiesta pero que a la vez se encuentra  dentro de cada espectador en la sala que no deja de hipnotizar.

El vestuario figurativo, las proyecciones sobre un escenario que simula un gran practicable, donde ni las paredes se salvan de lo ingeniosos pasos, integrando parte del espacio escénico, constituyen elementos centrales creadores y condicionan el verdadero sentido de lo observado. La mujer de negro, y un maquillaje al tono, peculiar, no puede pasar desapercibida: el tono oscuro nos invita evocar el significado que este más próximo a la existencia. Contamos con un empleado que se pelea con los botones de la asfixiante camisa,  apura el desayuno, varios que apuran el paso por tomar un medio de transporte, o para salvarse de la lluvia; luego con criaturas que luchan y actúan con la interesante y reiterada mujer de negro, seres salvajes, de estampados atigrados, otros que se atraen, y se complementan al encontrarse, y que sufren al despegarse. Y la rutina mediante  los atrapara  una y otra vez con sus garras de forma individual hasta que como una gran masa, la aplasten.

El festejo de la vida versus el fin y lo sistemático se baten a duelo: el mensaje logra llegar al receptor de manera clara y brillante mediante  los ritmos y pausas de los cuerpos andantes. Pasar por la experiencia de Rehiza es encontrarse con ese tiempo propio vital que se oculta bajo la sombra y se recrea en la danza de cada cuerpo.

Datos útiles

Rehiza, Teatro Garrick

Av. Avellaneda 1359 20:30hs (duración: 40min aprox. )

Ultima función domingo 18/08 20.30hs

Sitio:

https://www.facebook.com/pages/Rehiza/149831681804675?fref=ts