La Maroma: Hasta la calle Corrientes no paramos

La Maroma: Hasta la calle Corrientes no paramos

La Maroma es un grupo de teatro independiente de El Palomar, formado por compañeros de un taller de teatro de la Municipalidad de Morón que decidieron organizarse para hacer obras por fuera del taller y presentarlas de manera independiente. Esta entrevista se realizó finalizada la anteúltima presentación de Gris de ausencia de 2014. Con esta obra que significó su debut, realizaron ocho funciones en ese año.

 

 

Ámbar: Me gustaría empezar por los orígenes. ¿Cómo se les dio por actuar?

Lino: Yo soy Lino. En realidad quería canalizar un poco digamos por este lado para ocupar el tiempo libre que me queda después de criar a mis hijos. Con la compañera Castelluccio me acerqué al teatro comunitario de Morón con una obra muy pequeña el año pasado y este año gracias a la colaboración de Roberto que me eligió para esta obra, llegamos a ser lo que somos; él fue un poco el alma mater de este grupo, La Maroma.

Roberto: Yo soy Roberto Mérula. Hace un par de años que hago teatro. Dejé durante un tiempo pero siempre lo retomé. El año pasado, como dijo Lino, estuvimos trabajando todo el año en el taller y como pegamos onda este año decidimos hacer una obra más seria, Gris de Ausencia, que es un clásico argentino. Para nosotros fue un gran desafío porque es una obra muy importante, los personajes tienen una carga sentimental muy grande que hay que intentar transmitir al grupo. Yo tuve la suerte, y este quizás es el único mérito mío, de elegir muy buenos compañeros, y salió lo que salió, nosotros estamos muy contentos.

Silvia: Yo soy Silvia Castelluccio, hago el papel de Lucía, una madre sufrida. Empecé el año pasado el taller. Me gustó, hicimos otra obra con los chicos que fue creación nuestra y ahí empezamos a tener feeling, este año estaba dudando si seguir con teatro o no, empecé y ni bien fui a la primera clase me eligieron para este papel y lo acepté porque ya los conozco a los compañeros, tenemos buena onda, estamos comprometidos en hacer teatro, somos responsables y estamos todos contentos, con entusiasmo y eso es algo que se contagia también. Estoy muy feliz con la obra, tuvimos muchas presentaciones este año, una en el teatro de Morón con devolución que fue fabuloso, porque era gente entendida en el tema que nos dijo que estábamos en el buen camino y me sentí muy cómoda.

Elsa: Yo soy Elsa Salvatico, hace diez, once años que estoy con esto. Empecé con expresión corporal, luego teatro y después narración. Ahora hago teatro y narración y no podría decir cual me gusta más. Son muy distintas, narración es más compromiso para mí porque es estar solo en el escenario, pero en teatro me siento acompañada. En esta obra no hago teatro, hago narración. Me gustó mucho que me invitaran a estar en este grupo, porque me ofrecen la oportunidad de narrar y hacer teatro. Además tengo grandes compañeros, de distintas edades, distintas características, somos todos distintos y eso es lo bueno en un grupo: tratar de llevarse bien y comprenderse siendo tan distintos. Eso me pone contenta y espero que La Maroma dure mucho.

Silvana: Yo soy Silvana García. Empecé teatro en el taller comunitario por teatro. No pensé que me gustaba tanto teatro hasta el seis de julio del año pasado cuando me eligieron para hacer La Gaviota de Chejov. Yo pensé que me estaban cargando: ellos me decían que tenía condiciones y yo me preguntaba qué veían en mí. Ahí me encontré con Roberto que me dijo que quería trabajar conmigo. Hacer Gris de ausencia fue un gran desafío como todo lo que venimos haciendo juntos, me siento muy cómoda con ellos y estoy feliz, quiero que esto siga para adelante.

Leandro: Yo soy Leandro, hago el papel de Chilo. Arranqué en Marzo de este año, porque todos mis amigos me decían que tenía que hacer teatro. Yo sé que soy un tipo difícil de tratar, muy contestatario y la gente del grupo es muy buena gente y se banca mis locuras, mis arranques, ser un pibe y yo lo agradezco, aunque nos peleemos. Un amigo me anotó en marzo de este año, arranqué y Roberto me dijo de actuar en Gris de Ausencia. Yo no conocía a nadie la verdad. Con él habíamos hecho una escena de un ascensor en una clase y me había dado unos consejos. Roberto tiene una cancha terrible en el escenario y para mí son todos muy grandes actores y no me veo sin esto, sin hacer teatro.

Li: Hasta la calle Corrientes no paramos.

L: Siento que es una parte de mí esto.

S: Ya nos miramos y sentimos que nos entendemos sin hablar.

L: Yo ya quiero arrancar nuevas obras, las que tenemos planificadas, vamos a hacer una tres de acá y otra el resto. Y acá estamos. Somos de distintas edades, desde 77 años hasta 35 hay de todo.

 

Á: ¿Qué obras quieren preparar?

S: No hay que llorar, Por Debajo de la mesa.

R: Como dice Silvia, No hay que llorar tiene mucho compromiso y mucha carga. Después queremos hacer Hay que apagar el fuego de Gorostiza y Por debajo de la mesa que es de un dramaturgo poco conocido. Obviamente no vamos a lograr preprarar todas en un año pero lo intentaremos. Además queremos aunque sea en una trabajar los seis y en No hay que llorar da la cantidad de hombres y mujeres para que participemos todos. Así que haríamos No hay que llorar y una comedia o Por debajo de la mesa y una comedia. Empezaríamos en febrero.

 

Á: ¿Qué es lo que les cuesta de encontrar obras que se adapten a ustedes?

R: Las edades y que sean hombres y mujeres. Y buscamos que sean buenas. Somos nuevitos pero queremos hacer obras buenas, clásicos que gusten a la gente, por eso elegimos No hay que llorar, aunque sea larga y pueda llevarnos unos meses, por la calidad de gente y de compromiso de La Maroma sé que podemos llegar. Muchos grupos tienen problemas porque falta gente, nunca están todos y en La Maroma habremos faltado una vez cada uno en este año y por temas que no podíamos postergar.

 

Á: ¿Cómo sintieron el paso de ser alumnos en un grupo comunitario a lanzarse independientemente en un grupo de teatro? ¿Modificaron la dinámica grupal, la actitud?

S: Para mí sigue igual. Quizás con más ganas. Lo que cuesta más es la promoción, cómo vendernos.

L: Yo creo que el cambio se va a dar cuando hagamos las obras de las que hablaba Roberto, porque esta obra la empezamos en el grupo de teatro.

Li: Esta obra la propuso Roberto pero la armamos en el grupo de teatro, la empezamos en el grupo.

R: Y ahí hay un punto importante. Los talleres empiezan en marzo y las muestras se hacen en diciembre, nosotros el domingo que viene hacemos la muestra final del taller en el teatro de Morón. Pero esta obra en julio la tuvimos lista, nuestro director presenció ese último ensayo y nos dijo “ya está, consigan lugar para presentarla” porque el taller solo tiene lugar a fin de año para la presentación final. Y así, con la ayuda de Lino, conseguimos presentarla en La Montagnola, estrenarla en donde veníamos ensayándola los días por fuera del taller. Y eso da una idea del compromiso de los compañeros de La Maroma. Con ganas y con responsabilidad llegamos a una fecha a seis meses del final del taller. Porque le dimos para adelante.

 

Á: ¿Cómo manejan la difusión, conseguir lugares?

R: Es muy complicado. Hay que pelear o por lo menos buscar con mucho ímpetu. Por ejemplo, para la presentación en Café Jardín. Silvia sabía del lugar, hablamos con la dueña y se dio, le gustó nuestra propuesta y presentamos la obra. Fue excelente por un lado pero un desastre por otro porque reventó el lugar, había cien personas y no lograban entrar. A raíz de eso el director [del taller] nos consigue un espacio en una maratón de teatro en Los Polvorines y luego, en el mes de noviembre a último momento, en unas jornadas de teatro de Morón se bajó una obra y nuestro director nos ofreció la chance de presentar Gris de ausencia en las jornadas. Ya estaban imprimiendo los programas así que teníamos que confirmar sin poder meditarlo mucho y decidimos participar. Y estuvo buenísimo porque tuvimos devolución de teatristas y quedamos fascinados. Luego, a raíz del éxito que tuvo la presentación en Café Jardín presentamos una segunda vez hoy. Con esta de hoy llegamos a siete presentaciones este año.

 

Á: ¿Cómo eligen el nombre La Maroma?

S: Todos propusimos un nombre, Roberto propuso La Maroma y por votación quedó esto. Acá todo se vota: la tipografía de los afiches, el logo, etc. Nos comunicamos por Facebook en un grupo privado que tenemos, discutimos cada paso a dar. Nos gustó el significado de La Maroma y quedó.

Li: Es que La Maroma es la cuerda que sujeta los barcos a la tierra que habían llegado.

R: Y a su vez se asocia al teatro, La Maroma es el hilo que se usa para manejar las marionetas. Ya había otros grupos llamados así pero hablamos con el Instituto Argentino de Teatro y nos dijeron que no había drama con repetir nombres. A partir del nombre, empezamos los trámites y ahora estamos registrados en el IAT.

 

Á: Eligen todo de manera democrática, imagino que las obras también. ¿Cómo llegaron a las obras que eligieron para el año que viene?, ¿qué descartaron?

S: se analizaron varias, pero analizamos los perfiles de los personajes, votamos y quedaron estas.

L: Se desecharon las obras en las que el personaje no encajaba con lo que nosotros podíamos encarnar.

R: Se hace un trabajo de mesa: se traen obras, nos juntamos una hora o dos y elegimos algunas, otras quedan en segundo plano.

 

Á: ¿Tienen dramaturgxs guías, qué eligen más para interpretar?

R: Yo soy fan de los argentinos. Alak, Cossa, Gorostiza. Toda la gente del Picadero, esos autores jóvenes de ese momento del teatro argentino, Gambaro también, que tienen obras excelentes y que a mí me gustan mucho y yo creo que al público le gustan esas obras, das Gris de ausencia y va a ir siempre gente.

 

Á: ¿Por qué creen que sucede eso? ¿El público se identifica más?

R: Si, uno ve Gris de ausencia y nos pasó a todos lo que pasa en la historia, aunque uno sea joven, le pudo pasar al abuelo, al bisabuelo o le contó alguien algo parecido. Yo, que hago el papel del abuelo, después viene gente del público y me cuenta que se emocionó. Siempre hay dos o tres en el público que me dicen “me hiciste llorar”. Yo creo que a la gente le gustan estas obras porque tienen que ver con ellos.

 

Á: ¿Cuáles son las proyecciones que tienen en La Maroma, como grupo?

E: Ver las obras que tenemos en carpeta, ensayar, presentarlas, seguir.

L: Yo había dicho la Calle Corrientes, quizás no ahora pero sí en cinco años, pero bueno, si ahora tenemos tres obras yo creo que trescientas personas en el Helios [N. de E.: cine teatro de El Palomar] metemos. A mí me gusta ir para arriba, pensar en grande. Si le metemos pila, convocamos, con dos o tres obras podemos hacer algo.

R: Yo creo que el tema que dice Leandro y lo que decís de la proyección es lo más difícil de un grupo independiente, porque uno piensa en llenar un teatro y es muy complicado, nos pasa a nosotros, a las bandas nuevas. Y acá la gente viene porque nos conoce, gente que ya nos vio, pero nos queda muy pendiente el tema de la difusión a mayor escala.

E: Es difícil la difusión, yo estuve en grupos de narración y no es sencillo presentarse si no llevás público. En los lugares te piden público.

 

Á: ¿Tienen ganas de escribir sus propias obras?

L: A mí me encantaría, pero hay que ver qué tanto nos llevamos con eso.

R: Hay que ver, yo en mi caso no puedo escribir, pero capaz uno se sienta con Elsa y sale algo bárbaro.

E: Yo obra de teatro no me animaría, he escrito cuentos pero pensar en la psicología de un personaje es difícil.

 

Á: Para cerrar, ¿cómo combinan su vida cotidiana con su vida actoral?

E: Para mí es sencillo, yo me meto en Facebook, veo las novedades…yo soy libre e independiente y hago solo lo que me gusta.

R: Es que si es algo que te gusta, buscás el tiempo, relegás cosas pero lo hacés.

S: Para nosotros es una terapia esto, uno se va renovado a su casa después de actuar. Por eso seguimos y por eso nos gusta tanto.