Desculturizar la cultura: la Gestión Cultural como acción política.

Desculturizar la cultura: la Gestión Cultural como acción política.

¿Cómo abordar la gestión cultural dentro de marcos de políticas globales y regionales? ¿Qué aspectos debieran pensarse para aportar, desde un pensamiento crítico, al quehacer de espacios, instituciones y actores del campo cultural? Victor Vich plantea este y otros interrogantes en su libro recientemente publicado por Siglo XXI Editores. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, actualmente dirige una maestría de Estudios Culturales. Entre sus publicaciones se incluyen Oralidad y poder (2004) y Voces más allá de lo simbólico (2013).

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La gestión cultural se encuentra hoy en una escisión entre quienes la teorizan y quienes la practican. Investigadores, académicos, responsables de la gestión y políticos difícilmente se encuentren en un debate abierto y enriquecedor. No es posible plantear políticas sin considerar a quién se convocaría para plantear y dirigir las herramientas político-culturales, la inclusión y exclusión de los actores en la toma de decisiones y el marco general en el que se desarrollarían.
En este punto el autor menciona a Rubens Bayardo: “los profesionales de la gestión cultural, absorbidos por las responsabilidades del aquí y ahora, en circunstancias tan críticas como cambiantes, muchas veces añoran el reflexionar y lamentan no poder detenerse a analizar y sistematizar sus experiencias, profundizar o actualizar su conocimiento”.
Escrito para cualquier lector, el libro destaca la importancia de la cultura, pues esta atraviesa el campo de decisión política de todas las áreas. El derecho a la salud, la vivienda, la seguridad, la educación, entre otros derechos humanos básicos, se entrecruzan con el derecho a la cultura. Estos aspectos intervienen en la construcción de una identidad y generan mayores libertades individuales que inevitablemente conllevan al acceso cultural.
Vich lleva sus reflexiones, en torno a este cruce, a un debate con Vargas Llosa para intentar esclarecer los vínculos entre cultura y mercado.
Los aspectos más destacados que aborda son la importancia de la heterogeneidad cultural en la expresión de la cultura. La interculturalidad y la dimensión universalista que se pretende a veces imponer pierden de vista lo local y lo regional toda vez que se plantea una acción o una ley que aplique a la cultura.
Gestionar los riesgos en las políticas culturales y vincular a todos los interesados y afectados requiere de la participación de los estudiosos e investigadores que hoy se hallan alejados de esta práctica. La asesoría entre gestores y académicos es obligatoria para la construcción de políticas culturales consistentes que logren aportar a la sociedad.
La desculturización de la cultura plantea la necesidad de que surja una nueva generación de gestores culturales que se enriquezcan entre práctica y teoría. El debate sobre la implementación y el desarrollo de políticas culturales en América Latina aún no se ha profundizado lo suficiente. Vich nos indica que las políticas culturales no son sólo un campo de trabajo sino también de profunda intervención y compromiso social. Los consumos culturales son asimismo compromisos culturales. Qué consumimos hoy es el interrogante que le queda digerir al lector.
Tal vez aún no se haya reconocido la importancia de las políticas culturales como instrumento de desarrollo y cambio social. El acceso de una sociedad a sus bienes culturales, la clarificación de su producción y circulación, indican el crecimiento de la misma.
El libro plantea, entonces, un fundamento básico que quizá todavía no hemos aprendido: una política cultural puede activar una sociedad en su educación y en la búsqueda de sus derechos. Es decir, no debiera ser solamente una instancia de recepción y organización de eventos puntuales efímeros que desaparezcan con el mandato de turno.
La construcción de políticas culturales consistentes implica encarar un ámbito donde se revela la desigualdad en el acceso a las creaciones artísticas, en el intercambio y aceptación de la diversidad cultural. La riqueza del capital simbólico de cualquier sociedad se ve en el acceso de todos a este derecho educativo y cultural.

Más info en:
Desculturizar la Cultura Siglo XXI Editores

Ficha técnica:
Desculturizar la cultura la gestión cultural como forma de acción política Víctor Vich Siglo XXI Editores 136 págs. | 21 x 14 ISBN 978-987-629-444-7 septiembre de 2014