Foucault para encapuchadas: Hacia una militancia por las potencias desubjetivadoras

Foucault para encapuchadas: Hacia una militancia por las potencias desubjetivadoras

Foucault para encapuchadas

Este libro, editado por Milena Caserola y distribuido por La Periférica, fue escrito por una constelación. Esto es, por un grupo que predica el anonimato como estandarte de la deconstrucción de la identidad –entendida de modo esencial, por si acaso hubiera otro modo de entenderla–. Esta manada sin nombres propios en la que –tal como enunció Foucault– el autor es borrado en beneficio del propio discurso, ya había estado involucrada en asuntos de ética de género, sexualidad, especie y humanidad toda en Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres de Ludditas Sexxxuales, publicado por la misma casa editora en el año 2012.

Foucault para encapuchadas, publicado en 2014, deconstruye no sólo el discurso normativo propio del heretocapitalismo sino que también corrompe las convenciones en cuanto al formato mismo del texto; una organización oportunamente caótica y adrede poco sistematizable, la invención de términos y las múltiples licencias en cuanto al uso del lenguaje no hacen sino demostrar que la propuesta se aleja de ser un mero ejercicio intelectual en pos de erigir un manifiesto que se inmiscuye en su accionar hasta en el más mínimo detalle de la existencia.

Dirigido a quienes no sólo se preguntan acerca de cuestiones de género sino que militan en pos hacer sucumbir hasta los interrogantes en sí mismos, este ensayo se opone, ataca y busca derruir la idea de la heterosexualidad como régimen político, esto es, el heteromundo en el que vivimos; y lo hace desde un lenguaje intrincado que sin duda opera de filtro que excluye a muchos –gran parte de la masa “heteronormal”– y que en ese mismo movimiento incluye a una minoría que capta el guiño. Frente al heterocapitalismo global cognitivo que manipula no sólo las normas sociales más evidentes sino también los deseos más íntimos, las Lobxs proponen nuevos modos de estar y de ser-en-el-mundo en el sentido heideggeriano, nuevos modos de relacionarse; invitan entonces a afectarse, a dar importancia a la corporalidad y a los múltiples placeres siempre y cuando permanezcan alejados de los roles opresivos, de la heteronorma y de los deseos creados por el heterocapitalismo, tales como ser madre, tener pareja y enamorarse. Frente a ello, se enaltece un modo de vínculo más parecido a la amistad que al amor romántico monogámico, en la medida en que el primero es más permeable a reconocer la multiplicación, la variedad y la simultaneidad de los afectos.

Dejar de ser sujetos –en tanto la sujeción es el principio de regulación conforme al cual se produce un sujeto (p. 86)– para devenir manada, trasgredir la ley y disolver el yo autobiográfico en pos de una animalidad no contaminada por los modos de placer-poder establecidos y reproducidos por la heteronorma. Este ansiado estado que consiste en volver al ser manada implica de alguna manera el proceso inverso al señalado por Hegel, para quien lo natural debe superarse en pos del espíritu; o bien se relaciona con el estadio anterior al pacto social descripto por Hobbes como el estado de naturaleza en el que el hombre es igual a cualquier otro hombre, “la diferencia entre hombre y hombre no es lo bastante considerable como para que uno de ellos pueda reclamar para sí beneficio alguno que no pueda el otro pretender tanto como él.“ (Hobbes, 2003, p.124). El problema viene luego, ya que, según este filósofo inglés, de esta igualdad de capacidades surge la igualdad en la esperanza de alcanzar nuestros fines, por lo cual, cuando dos hombres desean la misma cosa y no es dable para ambos, devienen enemigos. Y así, el estado de guerra es lo que prima en aquel estado natural en el que no hay un poder común que los obligue a todos al respeto. ¿Qué implicaría entonces alejarse de la subjetividad domesticada, tal como proponen las Lobxs?

Si bien no facilitan la respuesta a este tipo de implicancias, las Lobxs sí retoman los cuestionamientos básicos de los movimientos anarquistas y manifiestan desde ese marco su propósito: pregonar el exilio como modo de escapar de la esencialización de la existencia y de la sujeción al Estado Moderno con todas sus formas de abuso, y en ese acto de desterritorialización alejarse de la sexualidad heteronormativa para experimentar potencias desubjetivadoras. Desde una propuesta deleuziana, promulgan el devenir en tanto pertenece al orden de la alianza (no familiar) y del rizoma (distinto del árbol genealógico), siempre desde el punto de vista de la multiplicidad alejada de las supuestas identidades de los individuos que las conforman.

Así, Foucault para encapuchadas no es sólo una reflexión sobre cuestiones de género sino que va más allá; tomando distancia de las perspectivas que definen la identidad de modo esencial invita a, conjuntamente como manada, asumir la invención de nuevos modos de vida. Los recursos hiperbólicos y argumentos por momentos algo endebles pasan a un segundo plano en tanto el objetivo no es la consistencia académica sino más bien proclamar una militancia como vía de transformación de la realidad a partir de la indisociable unión entre pensamiento y acción, dupla con la cual se añora llegar mucho más lejos que con el mero discurso sobre la “tolerancia” y la pretensión de integración. De este modo, el manifiesto es en sí mismo una acción política, y en cuanto tal suscita en el lector nuevas preguntas que desafían históricos y enquistados cuestionamientos en relación a las temáticas de género, si es que todavía es posible seguir hablando en estos términos.

A modo de bonus, acerca de la importancia de plantear nuevas y más acertadas preguntas en relación a estos temas, unas palabras de Slavoj Zizek…

Bibliografía

Deleuze, G. y Guattari, F. 2008. Mil mesetas. Pre-Textos. Valencia.
Foucault, M. 1999. ¿Qué es un autor? Entre filosofía y literatura. Obras esenciales I. Paidós. Barcelona.
Heidegger, M. 2009. Ser y tiempo. Trotta. Madrid.
Hobbes, T. 2003. Leviatán I. Losada. Buenos Aires.