De Twin Peaks a Stars Hollow: las dos caras de un pueblo

De Twin Peaks a Stars Hollow: las dos caras de un pueblo

De Twin Peaks a Stars Hollow: las dos caras de un pueblo

Sería mentira si dijera que desde un principio encontré una conexión entre Gilmore Girls y Twin Peaks. Por un lado, porque la primera vez que vi la serie creada por Amy Sherman Palladino, que salió al aire en el 2000 y tuvo su final (o eso creíamos en aquel entonces) en 2007, apenas si conocía de nombre el programa que David Lynch y Mark Frost imaginaron y llevaron a la pantalla chica a comienzos de la década del noventa. Y por el otro lado, porque en apariencia se trata de dos series diametralmente opuestas, en cuanto a su temática y al tono que adoptan. Mientras que una centra su trama en la relación madre-hija encarnada por Lorelai y Rory, pero también por Emily y Lorelai, especialmente problemática, la otra gira en torno del sombrío asesinato de Laura Palmer y su investigación a cargo del detective del FBI, Dale Cooper.

Sin embargo, una vez vistas ambas series las reminiscencias comienzan a salir a la luz. Y sobre todo, esto se acentúa en el flamante especial de Netflix A year in the life, que tras nueve años de terminada la séptima y última temporada, se encargó de reunir a las chicas Gilmore, y a prácticamente todo su elenco, en el entrañable Stars Hollow, una vez más (si no la vieron, deténganse aquí porque ¡spoilers!). A lo largo de los cuatro episodios que conforman el especial, son muchos los guiños al universo Twin Peaks, difíciles de no detectar, aún a los ojos más distraídos.

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Para empezar, un primer conector entre los dos programas de televisión radica en dos nombres: Mädchen Amick y Sherilyn Fenn. Actrices que participaron tanto de Twin Peaks, en los recordados roles de Shelly Johnson y Audrey Horne, como de Gilmore Girls, con personajes ya no centrales pero que sí resultan muy significativos para el desarrollo de la historia sentimental de Lorelai, primero con Chris, y más adelante, con Luke.

Luego, un elemento al cual ambos programas rinden culto y que protagoniza incontables escenas es el café. Tal es así que Alexis Bledel quien interpreta a Rory, contó en una entrevista que a partir de cierto momento, tras muchas dosis de cafeína en el set, decidió sustituir esta bebida por coca-cola en las secuencias que la mostraban tomando un gran tazón de café. Ya sea en Double R Diner o en Luke’s, acompañando una donut, un pancake o alguna otra delicia dulce o salada, el café es la estrella y la tentación de Lorelai, Rory y el agente Cooper. Pero no le hacen una oda al café solamente, sino también a la idea general de disfrutar de los pequeños placeres de la vida como puede ser saborear una cherry pie, deleitarse con un buen libro o mirar una maratón de películas tomando helado. Y que Coop con su frase “todos los días, una vez al día, hazte un regalo” sintetiza a la perfección.

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Otro punto de encuentro, el más importante quizá, es que las dos series ocurren en un pueblo. Pero no en un pueblo cualquiera. El espacio elegido en ambos casos no podría ser reemplazado por otro sino que es igual de protagonista que Lorelai o Rory, o que Cooper y Laura, y le otorga identidad a la historia. No en vano la serie dirigida por Lynch lleva como título el nombre del pueblo.

Pero también hay una diferencia: Stars Hollow es un sitio de ensueño, idealizado, con sus lucecitas de colores por todos lados, su trovador, su gazebo, y sus habitantes, a veces un poco excéntricos pero siempre adorables. Es, remitiendo a la canción de Yo La Tengo, incluida en el gran soundtrack de Gilmore Girls, la “pequeña esquina en el mundo” de Lorelai, su refugio frente al mundo frío y opulento de sus padres, Emily y Richard. En cambio, en Twin Peaks lo familiar, lo conocido se torna siniestro. Nadie es lo que aparenta ser, todos esconden secretos turbios, empezando por Laura, chica diez de día, atormentada de noche. En lugar de un cálido y acogedor refugio, este pueblo montañoso al norte de los Estados Unidos se presenta como un espacio inquietante, habitado por seres sobrenaturales y búhos que no son lo que parecen. Es una suerte de contracara, de versión oscura del pueblo ficticio propuesto por Sherman Palladino.

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Un gran personaje secundario de Gilmore Girls que bien podría vivir en Twin Peaks y que nos sirve para situarnos en la última mini temporada, es Kirk Gleasson. Sobre todo al comienzo del revival, tiene una fuerte presencia con escenas que, como no puede ser de otra manera porque es Kirk, son ridículamente divertidas. Por ejemplo, la de “ooober” en “Winter”, en la cual, como para no perder la costumbre, suma un ítem más, de chofer, a su larga lista de empleos. O la del “estreno mundial” de su segundo cortometraje, en “Fall”, tan absurdo y genial como el primero, uno de sus gloriosos momentos en la temporada dos. Situaciones hilarantes como éstas lo colocan a Kirk al mismo nivel de extravagancia propio de ciertos personajes de Twin Peaks como Nadine, Log Lady o Gordon Cole, interpretado por el mismísimo David Lynch.

En A year in the life las citas al cosmos Twin Peaks no se detienen. Las hay más explícitas y literales, también más indirectas, pero lo cierto es que abundan. Como cuando Lorelai le muestra a Rory el nuevo menú de Luke’s, que incluye junto a la lista de platos y bebidas, su tan laureado artículo publicado en The New Yorker; a lo que ella responde “that’s my piece… wrapped in plastic”, aludiendo a la tan icónica quote, pronunciada por Pete Martell para referirse al cuerpo sin vida de Laura. Otra referencia muy clara ya no a Twin Peaks específicamente pero sí a Lynch, se desprende de la escena en que Lorelai y Luke van al cineclub de Stars Hollow, casualmente atendido por Kirk, quien recibe a los asistentes lookeado como el protagonista del film que se va a proyectar esa noche, que como indica el cartel en la entrada es Eraserhead, primer largometraje de Lynch.

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Aún hay más vínculos con Twin Peaks, como la incorporación de otro actor que participó de la serie noventosa: Ray Wise, famoso ante todo por interpretar al sufriente Leland Palmer, quien poseído por el espíritu maligno Bob se convierte en el abusador y verdugo de su única hija. En esta ocasión, se pone en la piel de un personaje mucho más feliz, llamado Jack Smith, millonario y amigo de Richard, ahora pretendiente de Emily. La escena en que Rory se reencuentra con Logan y sus amigos, todos miembros de “La brigada de la vida y la muerte”, en “Fall”, es una evidente alusión a Twin Peaks a raíz de varios elementos: la melodía de jazz que suena de fondo mientras Rory camina, y que remite a la danza del enano en el black lodge; el personaje circense y su misterioso mensaje, como los que recibía Cooper en sueños; el pájaro que desde el árbol grita “Rory”, y que recuerda a la intro de Twin Peaks; y por último, la aparición de una mujer sosteniendo una linterna que resulta ser Esther, empleada del Stars Hollow Gazette, pero que a primera vista podría ser Log Lady.

Amy Sherman Palladino hizo de Gilmore Girls una serie única y muy innovadora para su época, con un relato que pone el foco en mujeres fuertes, inteligentes, dueñas de su camino y que, a su propia manera, buscan superarse día a día, como Lorelai, Rory, Emily, Sookie, Lane, Paris, Miss Patty, Gipsy, y podría seguir nombrando personajes. No la hace menos especial el hecho de que esté inundada de citas y referencias a la cultura pop, a la literatura, a la música, al cine, sino que incluso la hace más singular, abriéndonos las puertas al mundo de la autora, a sus intereses, a su idiosincrasia, a todo aquello que la inspiró a crear sus historias. Sin duda, Twin Peaks está en la lista. Como espectadora, es emocionante ver cómo universos y personajes tan disímiles pero igual de queridos se entremezclan y dialogan. El revival de Gilmore Girls fue todo un acontecimiento porque nos permitió adentrarnos nuevamente en ese pequeño gran mundo que es Stars Hollow. Y también nos recordó que otro esperado regreso está próximo a llegar, y que seguro Sherman Palladino disfrutará tanto como nosotros.