Danza puede ser sólo respirar

Danza puede ser sólo respirar

Danza puede ser sólo respirar

La Wagner, ante todo, no es una obra edulcorada. Muy por el contrario, señala un mundo perturbador y una realidad sin contenciones, tan violenta que se presenta como insalvable. La creación del director, coreógrafo y músico Pablo Rotemberg nos instiga constantemente a adoptar una mirada cruda y trágica que se interpone en la decodificación de lo que vemos. Coquetea no sólo con la música del compositor alemán Richard Wagner, sino también con su ideario antisemita. Los prejuicios que se materializan en hostilidad y violencia sobre un otro, y su aparente legitimación, están presentes al punto de la desesperación.

La presencia de estas cuatro mujeres sin ropa estimula la pregunta sobre cómo se vive el cuerpo, fundamentalmente femenino, en el mundo de la hipersaturación del erotismo y el porno. En este caso excepcional, la desnudez no es tanto fuente de placer sino más bien una cachetada, se convierte de algún modo en herramienta de denuncia: sobre los roles preestablecidos, la categorización según géneros, la agresión y la extralimitación en el vínculo con los otros. Vivimos a través de los cuerpos, nuestros y ajenos; sus lenguajes/movimientos dan cuenta como casi ninguna otra cosa de las propias subjetividades, muchas veces aterradoras.

Una vez que la mirada curiosa repasa los detalles de esos cuerpos desnudos en movimiento y logra naturalizarlos, aparecen los elementos más sustanciales de la obra, alejados ya de la apariencia y más cercanos a lo que verdaderamente ocurre entre los vínculos atravesados por ese despojo. En esta real desnudez, el cuerpo es productor y depositario de violencia. Hay incluso un señalamiento –desde la parodia y el sarcasmo– sobre cómo es vivido el cuerpo en una superficie en la que no es tomado en serio, en la que se constituye como juego, pura fantasía. Estos quiebres, caracterizados por movimientos vulgares y danzas eróticas, no hacen sino evidenciar que lo que se encuentra detrás de esa fachada es mucho más trágico.

En fin, es una obra tan estética como política, en la que el ensañamiento, la falta de límites y la reincidencia sobre el dolor provocan en el espectador una tensión y densidad desbordantes. Dignas de admiración por su destreza, compromiso e intensidad, las actrices-bailarinas logran trascender sus propias categorías de género y desafiar cualquier expectativa.

Ficha Técnica

Dramaturgia: Pablo Rotemberg / Intérpretes: Ayelén Clavin, Carla Di Grazia, Josefina Gorostiza, Carla Rímola / Escenografía: Manuel Escudero / Iluminación: David Seldes / Objetos: Mauro Bernardini / Diseño de espacio: Mauro Bernardini / Edición musical: Jorge Grela / Video: Federico Lastra, Francisco Marise, Soledad Rodríguez / Banda de sonido: Jorge Grela, Phill Niblock, Pablo Rotemberg, Armando Trovajoli, Richard Wagner / Sonido: Guillermo Juhasz / Fotografía: Paola Evelina Gallarato, Juan Antonio Papagni Meca, Hernán Paulos / Diseño gráfico: Guillermo Madoz / Asistencia de iluminación: Facundo David, Héctor Zanollo / Asistencia de dirección: Lucía Llopis / Prensa: Marisol Cambre / Colaboración artística: Martín Churba / Coreografía: Ayelén Clavin, Carla Di Grazia, Josefina Gorostiza, Carla Rímola, Pablo Rotemberg / Dirección: Pablo Rotemberg.

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