“Dulce pájaro de juventud”: cada año es una condena

“Dulce pájaro de juventud”: cada año es una condena

“Dulce pájaro de juventud”: cada año es una condena

“I’m older than I’d wish to be

This town holds no more for me

All my life I try to find another way”

Oasis – Rocking chair

 

Esta temporada en el CC-25 de Mayo tenemos a disposición una obra del magistral Tennessee Williams: se trata de Dulce pájaro de juventud, escrita hacia el final de la década de 1950, que quedó catalogada como “pieza menor” dentro del repertorio del famosísimo dramaturgo.

A pesar de la distancia temporal entre el hoy y el momento en que fue escrita, es una obra demasiado actual: atraviesan la obra la preocupación por la juventud, las presiones familiares sobre el deseo (sobre todo femenino), el racismo de la clase política, el mandato de ser y de cómo ser.

La obra está ambientada en un costero pueblo del sur de Estados Unidos y pone en escena el regreso de Chance Wayne (Sergio Surraco) a sus pagos, ahora acompañado por la reconocida pero ahora decadente actriz Alexandra del Lago (Beatriz Spelzini), a quien engaña con falsas promesas de romance. El objetivo de Chance es reconquisPRENSA Pajaro Juventud 0831 Ftar a su novia de la juventud, Heavenly (Malena Figó).  Sin embargo, la familia de ella se opondrá rotundamente: Chance le causó un daño a su hija, más allá de lo emocional, en la salud: el contagio de una enfermedad venérea que dio a todo el pueblo de qué hablar.

Sobre este argumento se dejan ver los temas centrales de la obra: en principio y principalmente,  la nostalgia por la juventud perdida. Esta juventud es la que hacía a Chance un exitoso gigoló y alguna vez, actor promisorio, ahora con un cuerpo que comienza a deteriorarse, con un historial de promiscuidad del que todos hablan, con una enfermedad venérea en su sangre, con la sensación de no haber logrado, en su vida, ninguno de los objetivos profesionales ni amorosos que tenía en vista. Alexandra del Río cree que su carrera como actriz está arruinada, pues ya no es la mujer joven que llegó a la fama. Se entrega al alcohol, convencida de que su última película fue un fracaso y que, como Hollywood acostumbra, ya debe haber otras mujeres más jóvenes para reemplazarla.  También entregada al alcohol está Heavenly, la hija mujer del político más influyente del pueblo. Deprimida por un casamiento arreglado con alguien que no ama, añora las andanzas con su ex novio Chance y sufre todo lo que en el pueblo se dice a partir de la extracción de su útero,  causada por el contagio de una enfermedad por parte de Chance.

Justamente en torno a los personajes de Alexandra del Río y de Heavenly, pero también de la pianista Miss Lucy se teje un entramado de exigencias patriarcales que perfectamente podemos trasponerlo a los tiempos actuales. Por un lado, la búsqueda del encorsetamiento del deseo sexual:  por los comentarios de Miss Lucy respecto a sus amantes poderosos y por su vida libre de artista, por la relación amorosa y sexual entre Heavenly y Chance cuando eran ambos adolescentes, por aceptar que fuera fotografiada desnuda. También está en escena la exigencia de matrimonio (Heavenly obligada a casarse con un médico mayor que ella) y la mirada extrañada sobre las mujeres solteras o por el optar por la no maternidad. El encorsetamiento del deseo femenino y las exigencias de formar familia se superponen en la temática de la infertilidad de Heavenly: su histerectomía resulta un castigo cuasi divino por acostarse con Chance, un galán promiscuo.

Dulce pájaro de juventud, entonces, resulta una obra muy lúcida y crítica a la cultura de la juventud como ‘divino tesoro’, de la juventud como única instancia en la que se puede ser exitoso en la vida.  Pero esa lucidez también es notable en torno al desentrañado de la sociedad patriarcal y racista de Estados Unidos durante la década de 1950. A pesar del tiempo transcurrido, las críticas a la juventud como valor –sobre todo en términos económicos- y al tejido patriarcal de la sociedad son perfectamente vigentes. Porque ya sabemos que el patriarcado se va a caer, pero siempre es bueno recordar cómo viene operando desde hace siglos.

Ficha Técnica

Elenco: Beatriz Spelzini, Sergio Surraco, Carlos Kaspar, Malena Figó, Victorio D’Alessandro, Pablo Mariuzzi, Maby Salerno, Pablo Flores Maini, Gastón Ares, Sebastián Dartayete.
Pianista: Pablo Viotti.
Música Original: Axel Kryeger
Letra canción original: Gonzalo Demaría
Diseño de escenografía: Daniel Feijoo
Diseño de vestuario: Mini Zuccheri
Colaboración en vestuario: Paula Molina
Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco
Asistencia de iluminación: Facundo David
Diseño de peinados: Ricardo Fasán
Diseño de maquillaje: Elisa D’Agustini
Fotografía: Mili Morsella
Prensa: Octavia Comunicación
Producción ejecutiva: Sol Vannelli / Verónica Dragui
Asistencia de dirección: Mauro J. Pérez / Lucía Cicchitti
Dirección y puesta en escena: Oscar Barney Finn

Espacio Teatral

CC-25 de Mayo

Dirección

Triunvirato 4444, CABA

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