El barro se subleva

El barro se subleva

El barro se subleva

“…Es la historia de un hombre que genéticamente nació para creer que el mundo debería ser distinto. Con su  trayectoria como intelectual se da cuenta que no es suficiente, que nada es suficiente, ni siquiera la violencia.  Las vicisitudes que transita son únicas, con singularidades muy argentinas. El barro se subleva tiene la intención de contar una Historia de aquellos que piensan que puede haber un cambio social revolucionario.”

Norman Briski

Un hombre y su perro de plástico fiel se enfrentan con la muerte. Un reno navideño que nos vende tarjetas artesanales de Marx, Weber y el Che. El fin del mundo se acerca y las escuelas ya no enseñan nada. Bananas volando en helicóptero. El espectador se encuentra un minuto apreciando las invenciones de la mente briskiana.

¿Para qué resistirse y buscar secuencias lógicas? “Más conocimiento podrian matarnos la ilusión…”

Realismo mágico o Surrealismo escénico. Dualidad que caracteriza esta propuesta con escenografía mínima pero contundente, con un trabajo de espacio que nos da vértigo y dimensiona lo que se debate en escena. La profundidad se trabaja en todos los sentidos, transgrediendo.

Escenas que trascurren, a veces sin inicio, pero siempre con una metafora final que apelan a lo irracional para arrastrarnos por el fango. Asambleas de intelectuales que develan estereotipos en los que hemos caido. Acaso encontrarnos con el polvo del cual surgimos nos defina hacia donde vamos. La obra va hacia donde quiere el director y su actor. ¿Cómo cambiar el mundo si estamos solos?

“Necesito convencerme de que loco puedo, loco de creer que tengo yo la llave maestra. No sirven las conexiones explícitas, la ‘comunicación comunicacional’. Es por atrás, por debajo, subrepticiamente. Sin partido, sin miembros, por casual… porque sí”

Eduardo Misch logra con destreza, encarnar múltiples personalidades, apoderarse del texto de Briski e impulsarlo por encima de lo esperado. Con riesgos en escena, adaptandose a las necesidades de la dinamica de la obra y logrando recorrer de formas alternativas un espacio que recrea la mente, la historia de los sublevados, de los irreverentes y sus fosas donde se entierran.

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Se desnaturaliza cada movimiento, pensamientos que podríamos haber tomado como inmutable. ¿Nos encontramos cerca de entender el espectáculo? ¿Nos encontramos cerca de entender la vida? ¿o acaso sólo estamos día tras día más cerca de la muerte?

 ¿Con quién hablamos? ¿A quién amamos? Por encima de Nosotros LA PATRIA.

Una mujer construida en una pared y en el propio cuerpo. Paredes del otro que no logramos romper para socializar. Háblame de aquel amor ausente…

La Patria, la lucha, el devenir del ser se desplaza al lugar mas recóndito cuando buscamos amar. Lastima que los revolucionarios de hoy se hallan olvidado aquello de los guerreros del amor.

El Barro Provoca desde situaciones de aquellos que esperanzados buscamos un cambio para, luego, emanciparnos en el pensamiento con momentos ilógicos o sumamente lógicos, cotidianos, dentro de este unipersonal que nos abren la mirada. Criticas, reflexiones y también palabras o elementos que significan en cada escena. Iluminar la boca, la palabra, el lenguaje. Iluminar los reductos donde nos escondemos para hablar. Para ver lo que ya no está presente, entre los vivos. Acaso utopías de fidelidad de pensamiento.

Incomodidades que movilizan, algo que el dramaturgo domina ampliamente, obligando al espectador a recapitular sobre los estigmas sociales, los vicios militantes, la inoperancia intelectual, en una espiral vertiginosa.

El espectador sale del Teatro Caliban, después de que un arte subversivo le cuente  la condena en la que giramos y nos lleva al fracaso, decididos a cambiar sin caer en lugares comunes, aunque parezcamos boludos, troskos o anarcos…para revolucionar el poder. A ver si lo logramos…

Norman nos lleva hasta el hondo bajo fondo de pensamientos…

donde el barro se subleva.

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Ficha Técnica

Elenco: Eduardo Misch / Escenografía: Guillermo Bechthold y Daniel Ferrandino / Iluminación: Magalí Luraschi / Músicos: Federico Santisteban y Joaquín Chiban / Sonido: Martín Pavlovsky y Pablo Largente / Vestuario: Silvina Pedernera / Realización de objetos de la escena: Débora Pitcovsky, Marilyn Sila / Video: Ignacio Liang y Juliana Appel / Mecanización de puertas: Sergio Baratucci / Gráfica: E. Misch / Realización de cabeza de reno: Deborah Pitcovsky / Video perro: Ignacio Liang y  Juliana Appel / Realización de perro y sandía: Marilyn Sila / Fotos: Emmanuel Melgarejo / Auxiliar de escena: Giuliana Alberione / Asistente de Dirección General: Maria Pia Molina Brescia / Dirección General: Norman Briski / Prensa: Novello (soniaveronovello@gmail.com, cel: 1557721855).

Espacio Teatral

Teatro Calibán

Dirección

México 1428, planta baja 5