WHAT´S WRONG? El Espacio Pla como Sede Embajada de la 2da Bienal Digital “THE WRONG”

WHAT´S WRONG? El Espacio Pla como Sede Embajada de la 2da Bienal Digital “THE WRONG”

Entrevista y Texto realizados por MATIAS BILLORDO y NICOLAS FRANK.

WHAT´S WRONG? EL ESPACIO PLA COMO SEDE EMBAJADA DE LA 2DA BIENAL DIGITAL “THE WRONG”

The Wrong, una Bienal deslocalizada en el mundo virtual de la web, tiene en nuestro país una muy sólida muestra en el Espacio Pla, el cual funciona como sede embajada. Participan de la exposición 18 artistas locales: Mateo Amaral, Maximiliano Bellmann, Javier Bilatz, Guido Corallo, Azul De Monte, Alfio Demestre, Manuel Fernández, Mariano Giraud, Ignacio Guerra, Juane Odriozola, Eduardo Pla, Javier Plano, Tomás Rawski, Gabriel Rud, Sebastián Tedesco, Rox Vazquez & Cez Comerci y Florencia Viadana. Ambos espacios, el “real” y el “pabellón online”, fueron intitulados “Tiempo Circular”.

El gran número de artistas participantes de la Bienal se debe no solo a la horizontalidad que plantea el evento en sí desde la web, que busca la mayor cantidad de adhesiones a su plataforma online de artistas y espacios de todo el mundo, sino también a un creciente interés, tanto de artistas como del público, de explorar este terreno que se presenta como novedoso. En nuestro país se pudo corroborar la creciente importancia que tuvieron en los últimos meses de 2015 los eventos vinculados a la relación entre arte y tecnología, donde la producción basada en la tecnología digital alcanzó gran notoriedad.

Por fuera de la sede embajada, proyectos colectivos y curatoriales con base en Argentina y con colaboraciones de distintos ámbitos (académicos e independientes) también formaron parte de la Bienal Digital, la cual dio cabida a muy diversos eventos, muchos de los cuales fueron en el Espacio Pla.

La muestra presenta obras que se sirven de diferentes softwares, códigos de programación y dispositivos analógico-digitales que implican y articulan, a su vez, distintos formatos de exposición y diferentes posiciones en torno a la idea de “tiempo circular”. Estuvimos conversando con Merlina Rañi, curadora de la muestra, y con Celina Pla, gestora y anfitriona de la sede embajada, para que nos comenten un poco sobre el desarrollo de este proyecto.

Revista Ámbar: El Espacio Pla lleva casi dos años promocionando la vasta obra de Eduardo Pla, además de realizar muestras temporales de artistas que trabajan en relación con las tecnologías y lo digital. En la actualidad forman parte de la Segunda Bienal Digital The Wrong, ¿cómo surgió la idea de participar en la Bienal?

Celina Pla: Nos avisó el artista digital Guido Corallo, que ya había participado en la edición pasada en el formato general que era un pabellón para artistas, y ahí empezamos a dialogar de la existencia de la Bienal. A partir de fines de diciembre de 2014 me pongo en contacto con David Quiles Guilló, director de la Bienal, con quien intercambiando mails fuimos charlando sobre ciertos requisitos que debía tener el espacio y la plataforma. Luego enviamos una propuesta de artistas y nos dieron el visto bueno para participar del pabellón online. Después decidimos tratar de aplicar para el formato físico de pabellón, y así poder estar en los dos mundos con Espacio Pla. Apenas me confirman estas dos modalidades me pongo en contacto con Merlina Rañi, ya que nos habíamos enterado juntas de la existencia de la Bienal, y desde enero del 2015 empezamos a trabajar juntas para este proyecto.

RA: Pasa algo con el arte digital, al que muchas veces no se le da el valor ni la atención necesaria, ya sea de esferas académicas o espacios críticos de difusión. Pero el arte, más allá de estos reconocimientos o no, sigue su camino. Y el caso de la Bienal Digital, que al descorrerse bastante de los formatos tradicionales de exhibición, se convierte en algo novedoso por su presentación virtual. En relación a la dirección curatorial de David Quiles Guilló ¿hubo alguna bajada curatorial o limitación en cuanto a la selección de obras?

CP: Tuvimos siempre total libertad. Solo hay que mantener informado al director de la Bienal Digital. Tuvimos libertad con los artistas, el pabellón, y con las actividades. Se lo informaba todo el tiempo con los avances y retrocesos.

RA: En cuanto a los pabellones online ¿pudieron ver plataformas de otros países?

CP: Si, hay mucha diversidad, en las obras, en cómo se presenta el pabellón en sí. Vi que hay trabajos con mucha producción, y otros con no tanta. Hay de todo, algunos me sorprendieron por la calidad de los artistas. Y también en la diversidad de presentación del pabellón y la relación con las obras colgadas. Ahora es nuestra primera participación, así que todo esto nos sirve de aprendizaje, para poder hacerlo mejor la que viene.

Merlina Rañi: Son más de 40 pabellones y cada uno tiene mucha data, así que imagínate la diversidad.

CP: Lo más interesante me parece es que el 31 de enero caen todos los punto.com, y es un final. Se termina la Bienal y se cae el sistema.

RA: En muchos pabellones, y también muchos artistas digitales, trabajan con imágenes o figuras de tipo orgánico. Parece ser que lo tecnológico remeda lo natural-biológico. ¿Vieron algún eje similar o encontraron alguna relación fuerte entre el pabellón de Tiempo Circular y otros?

MR: Si, es algo que se repite. Y desde nuestro eje centrado en la ontología, aparece la idea de la posibilidad de otro mundo, un mundo paralelo. Hay un pabellón interesante que se llama “The Others” y trata sobre formas de vida que existen solo dentro de internet, solo dentro de la PC. Te presentan una persona que nunca salió de la PC, es una animación en 3D. En general las formas de arte relacionadas a la tecnología, y mismo las herramientas que se utilizan para estos trabajos de por si tienen algo orgánico, y es un poco inevitable no preguntarse sobre esto.

RA: Especímenes nuevos que se presentan como ficción pero empiezan a tomar cuerpo real.

MR: Sí, son especies a las que se les da cada vez más importancia, mayor autonomía. Y con eso empiezan a pasar cosas.

RA: Y en este eje curatorial que plantearon, la idea de la ontología de la web, ¿fue un desafío para los artistas? Si bien la propuesta curatorial puede desplazarse hacia el encontrar cierto balance con las obras seleccionadas, las propuestas artísticas, ¿se fueron adaptando?

MR: Se dio algo bastante orgánico y semiótico. La idea de tiempo es algo que está presente en todos los seres humanos, y que también es el medio que los artistas trabajan, por eso no fue tan complicado para ellos. Fuimos viendo obras que respondían mejor a eso. Igual el tema se fue flexibilizando, sobre todo para los artistas que presentaron trabajos ya realizados.

RA: Los artistas que trabajaron de manera online en el pabellón virtual, ¿crearon el trabajo solo para ese pabellón, o se dio una coincidencia de artistas en ambos pabellones?

MR: Casi todos los artistas participaron de los dos pabellones, solo hubo pocos casos en los que participaron uno y no en otro, sea online u offline. Pero para cada plataforma la obra tenía que ser distinta.

RA: Ya que no todas las obras son digitales, sino que también hay objetos, instalaciones, fotografías intervenidas y distintas obras en proceso, ¿cómo fue la selección de artistas y que parámetros utilizaron para esa selección?

MR: Empezamos a convocar primeramente artistas digitales, porque nos focalizamos primero en el pabellón online. De los artistas a los que ya conocíamos o habíamos trabajado, pensamos en los que podían aumentar y desarrollar su obra en el medio de internet, virtualmente. Hicimos una convocatoria y casi todos finalmente terminaron formando parte de la selección. Una vez que el espacio online estaba definido, nos dedicamos a pensar en las obras para mostrar en el espacio físico, pensando que no sea solo un muestreo de pantallas, sino también que convivan distintos formatos y discursos. Para las dos muestras, la virtual y la física, propusimos un eje temático bastantea amplio para que vaya tomando la forma de lo que los artistas propusieran, ya que los artistas manejaban distintos lenguajes. El eje fue el tiempo en Internet, y luego fue derivando sobre la ontología de internet. A partir de ahí fuimos trabajando con los artistas convocados.

RA: ¿Los artistas produjeron la obra específicamente para la muestra?

MR: Algunos así, otros trajeron obra que ya tenían formulada, y otros trajeron obra que ya tenían trabajada antes. Como tampoco sabíamos si contábamos con algún tipo de financiación, no sabíamos si íbamos a poder financiar las obras para la muestra.

RA: ¿Las obras se presentaron como momentos o procesos de una investigación artística, o hubo un mayor énfasis en mostrar trabajos ya cerrados?

MR: Hay muchas obras que son parte de ideas más grandes, y que se van a continuar.

CP: Sí, por ejemplo la obra de Mateo Amaral o el “Museo de lo imposible”, de Azul de Monte.

MR: En el caso de Azul es un proyecto que ella comenzó cursando en la facultad, y va a presentar la investigación completa más adelante.

RA: En relación al trabajo curatorial, recién comentaban la idea de no subordinarse a la pantalla. Muchas veces lo digital está ligado a la pantalla, pero en el caso del pabellón físico ¿cómo fue para los artistas mutar de lo virtual a lo instalativo?

MR: Hay artistas que trabajan con medios digitales pero necesitan llevarlo a lo material. Igualmente hoy el arte digital está muy diversificado, y es difícil decir donde empieza y dónde termina lo digital. Muchos artistas ya vinieron con la idea de una instalación en función del espacio. Otros, que trabajan con animación, querían trabajar las obras virtuales y trabajarlas para el espacio físico, pero nos pareció que no era bueno porque no generaba un diálogo con lo colectivo. Lo que tiene el pabellón online es que el espectador ve las obras de manera totalmente individual, solo en su casa frente a la PC. Si esos mismos trabajos los traíamos a Espacio Pla iba a ser algo reiterativo.

CP: Y también queríamos educar sobre lo digital. Hay mucha gente que no lo conoce, o que directamente lo rechaza. Entonces el tratar de bajar ciertas obras a algo real y tangible, se vuelve interesante para acercarlo a un mayor público.

MR: Acercarlo y volverlo cálido. Que es algo que muchas veces no se da en lo digital, o en una estética digital. Que parece más bien frio.

RA: En cuanto a los conceptos o fundamentos que planteas para el texto curatorial, ¿quisieras desarrollar algunas de las ideas planteadas?

MR: La idea central es el tiempo de internet, pensándolo en tiempos con las posibilidades virtuales, sin la necesidad de leyes físicas. A partir de eso aparece la idea de que pensar el tiempo era muy difícil sin pensar nuestra existencia en esa virtualidad. Para desarrollar ese concepto me base en la noción de virtualidad de Deleuze, que entiende lo virtual no como contrario a lo real, sino como la dimensión de las posibilidades. Y lo real como la dimensión de lo actual y de lo que sucede de esas posibilidades. Después trabajé con un texto de Borges que se llama “Tiempo circular”, que es todo un ensayo sobre las teorías que piensan el tiempo cíclico, como Nietzsche y el eterno retorno, o el año de Platón. Son teorías que creen en la posibilidad de que todo lo vivido te va a pasar de nuevo. También trabajé con Attali, otro filósofo francés, quien entiende internet al contrario de esa visión que hay sobre la red como autopistas de información. Dicho autor tiene una visión laberíntica de internet, como una lógica más antigua. Estos tres conceptos son los que trabajé para desarrollar esta idea de ontología paralela de cómo podría llegar a funcionar nuestra existencia virtual.

RA: Hace poco tuvimos la oportunidad de escuchar una charla que dio Daniel Melero, y habló de muchas de estas ideas que vos planteas en el desarrollo curatorial. Él habló de la caverna de Platón como la caverna de información, del cuerpo de la información y las redes, de organismos que manejan una lógica muy sencilla pero a la vez mucho más eficiente de intercambio de información. Una lógica para volverse más apto a partir de formas de expansión desde lo básico que sería la transmisión de información. Estas ideas parecerían ir en direcciones similares, ¿no?

MR: Es que son cosas que están en el aire, son conexiones, más ahora que estamos en plena era de la información. Pensá que hay estudios que hicieron científicos sobre plantas que develan que ya están en red, a través de hongos. Estos hongos transfieren información entre plantas y ayudan a que las plantas puedan evolucionar genéticamente. Es impresionante, y sobre estos datos trabajan algunos artistas que presentamos en el Pabellón físico aquí en Espacio Pla. Es como si a través de estos artificios pudiéramos acercarnos más a una biología evolucionada y horizontal de la cual aprender.

RA: Es que el ser humano muchas veces tiende a complejizar todo en una lógica que cree que es la verdad, y en realidad quizás no lo es. Tal vez es todo más sencillo.

MR: Es como esa paradoja de que cuanto más lejos, más cerca. Cuanto más complejizas, más te acercas pero más te alejas. Tiene que ver con esperar ciertas cosas de la vida misma, y como que es necesario complejizar y no perderse en el tiempo.

RA: Todos estos conceptos son tangibles en las obras. Hay un trabajo monumental de los artistas por complejizar y materializar estas teorías que están dando vueltas. Pero desde diferentes dispositivos, sean virtuales o analógicos.

CP: Cada dispositivo tiene sus pros y sus contras como tecnología. Hubo varias adaptaciones para materializarlos, varias pruebas hasta aproximarse al fin pensado. Desde cómo corre la imagen en los celulares o tablets a incorporar elementos, como el agua.

RA: Y ustedes, desde la gestión y la curaduría, ¿cómo ven este fuerte viraje hacia lo tecnológico-digital, tanto como herramienta de producción de obra, como en el formato de exhibición? ¿Y qué aspectos negativos encuentran en este viraje?

CP: Desde la gestión, te puedo decir que todo se encarece. Esta muestra offline acá en Espacio Pla pudo realizarse gracias al auspicio de Samsung que funcionó como sponsor y nos resolvió todas las cuestiones tecnológicas. Es muy difícil conseguir equipos de alta calidad para lograr la definición de imagen buscada por los artistas. Sin el auspicio hubiésemos tenido que salir a comprar más barato o usado. La diferencia que hay entre una obra tradicional de pared y una tecnológica te cambia todo, desde el montaje a la electricidad, el espacio, todo se modifica.

MR: A nivel curatorial y sobre el desarrollo de la práctica artística, creo que no debería ser algo bueno o malo lo tecnológico, pero sí veo que es algo que tiene cada vez mayor peso y desarrollo. Y cada vez más está la herramienta en función de la obra y no la obra en función de la herramienta. Entonces es algo que se puede usar más, y así se facilitan los procesos. Ya no tenés que trabajar con un súper programador para usar el Arduino o para hacer un Proccesing. Pienso que lo que puede jugar en contra es el tema muy conocido de la cuestión de la novedad, es decir que la novedad mate al contenido de la obra, que opaque lo que manifiesta por lo atractivo de la obra. Y que esta cuestión atractiva e interactiva se vuelve un tanto publicitaria muchas veces. Esas son dos cosas con las que hay que tener mucho cuidado cuando uno trabaja con arte y tecnología.

CP: Si, no caer en la aplicación. Hay una obra que trabajó con el formato aplicación, pero está lejos de lo publicitario.

RA: Hay cierta retroalimentación en estos casos, de los artistas hacia los publicistas, y viceversa. Se toman ideas y recursos todo el tiempo, y en ese sentido el arte contemporáneo es muy flexible.

MR: El problema es que siempre pensamos que es el arte el que parasita otros campos, y que es el arte el que siempre tiene que estar cambiando. La publicidad tiene ese problema de tener que ser siempre original.

RA: ¿Trabajaron con un equipo de montajistas?

CP: No. Tuvimos un electricista que nos ayudó, pero trabajamos muy duro nosotras solas. Hay artistas que también son montajistas, así que cuando venían nos daban una mano, pero en sí fuimos nosotras dos a la cabeza y el electricista que nos decía dónde poner enchufes a 220 watts, o donde era mejor ubicar las fuentes de sonido. Pero se necesitan más recursos, más dinero, se necesita más de todo para poder llevar adelante una buena muestra de arte y tecnología. Y después esta la programación, con los distintos formatos, o como corren los videos y sus tiempos, o sea es muchísimo más que un clavito y colgar la obra. Es mucho más complejo, pero también mucho más atractivo y satisfactorio.

RA: La inauguración del Pabellón físico en Espacio Pla coincidió con la Noche de los Museos, una noche cargada de actividad museística donde público no especializado se da un breve tiempo para acercarse al arte contemporáneo. ¿Cómo fue la recepción de obras no tradicionales con un público tan amplio?

MR: Lo que estuvo buenísimo es que a mucha gente grande, que no está familiarizada con estas tecnologías, se la veía muy contenta. Hubo muchas repercusiones muy positivas, y eso es genial.

CP: Nosotras estuvimos investigando mucho para participar en la Bienal Digital, conocemos los medios. Imaginate una persona que ve por primera vez funcionar una impresora 3D. Y ver una obra como la de Mariano Giraud, que en el pabellón online mostraba el boceto y el modelado virtual, y luego en vivo realizaba la impresión de ese boceto virtual. La gente se iba sorprendida, así que fue muy gratificante todo este trabajo realizado a lo largo del año. El público en general se fue contento y se sintió el aprecio hacia los trabajos.

RA: A lo largo de la Bienal Digital The Wrong en Espacio Pla habrá actividades. ¿En qué consisten las mismas?

CP: Va a haber actividades gratuitas como las presentaciones y charlas; y cursos y talleres que serán arancelados. Contaremos con las presentaciones de los dos Pabellones online argentinos, aparte del nuestro, que son el de Ciro Múseres con el pabellón “Sur Triangle”, y el pabellón “Code Nebula”, de Enrique Salmoiraghi y el equipo de Espacio Bite. La idea es tener actividades que ayuden al acercamiento del público al arte digital, y tener otro tipo de público también que se acerque por el taller y termine viendo la muestra. Además de la presentación del último libro de Rodrigo Alonso, “Elogio de la Low Tech.”

La muestra puede visitarse hasta el sábado 30 de enero, de miércoles a sábado de 16 a 20hs.

Entrevista realizada el 15 de Noviembre de 2015, en Espacio Pla (Malabia 1841, CABA).