Una paradoja posmoderna

Una paradoja posmoderna

 

“Los materiales reales cambian progresivamente de sentido, no subordinándose a la composición pictórica o escultórica tradicionales sino gracias a su agrupación. Desde un punto de vista semántico se acusa una preferencia por la alegoría, en virtud de la cual el fragmento u objeto de la realidad pierde su sentido unívoco con el fin de explorar la riqueza significativa.”

Simón Marchán Fiz, “Del arte objetual al arte de concepto”

 

“Un laberinto invita a estar dentro, el laberinto no es tal si se está afuera; la acción se da dentro, el laberinto invita a la acción, a su recorrido, un recorrido que implica un transcurso de tiempo y espacio, y por lo tanto, implica también una narrativa. Si pensamos en un laberinto no pensamos solo en un muro, pensamos en una especie de serpiente, en un jardín o en un dibujo de espirales con una entrada y una salida, lo imaginamos visto a vuelo de pájaro, lo cual significa que siempre pensamos en un laberinto desde afuera y arriba y es natural si queremos resolver el secreto del mismo, puesto que la mejor posición para hacerlo es a través de la contemplación del todo.”

Eduardo Pérez González, “Una Letra del Laberinto”.

 

 

El próximo viernes 27 se inaugura la muestra “Frenesí” en Casa Presa. Esta será la primera muestra individual de collages de la artista, fotógrafa, realizadora audiovisual y además comunicadora social Maia Gattás Vargas. El evento comenzará a las 21 hs y habrá música en vivo para acompañar la velada. La exhibición permanecerá hasta el 15 de julio.

 

El collage siempre ha sido una conjunción arbitraria de la realidad material circundante. Los fragmentos descontextualizados y montados nuevamente a merced de un discurso alternativo permiten instaurar un nuevo estatuto para esas imágenes. Según Marchán Fiz, el principio collage supone una categoría artística que trasciende los límites históricos de sus orígenes cubistas para devenir el punto de partida de un proceso operante hasta nuestros días. Maia Gattás Vargas se vale de esta estrategia para crear una realidad personal a partir de los fragmentos que encuentra a su alrededor.

La muestra se erige a partir de dos recorridos paralelos y complementarios. Por una parte, la serie “Tiempo de verano” apela a un abordaje intuitivo a través de las sensaciones que operan durante esta calurosa y embriagante estación. Al otro extremo, la serie “Post” propone un recorrido minado de conceptos, reflexiones y lecturas acerca de la apabullante Posmodernidad. El multiculturalismo, el orientalismo, la posguerra, la cuestión de género, la caída del muro de Berlín, el sueño del comunismo, y la oposición levistraussiana mito – ciencia, son algunos de los principales focos implicados en esta última serie. A su vez, la revisión de los tópicos posmodernos es abordada, paradójicamente, a partir de muchos de sus procedimientos -la fragmentación, el montaje, la exposición de la subjetividad, las múltiples lecturas- interrogando de esta manera la misma condición de “lo posmoderno” desde la materialidad.

 

 

La artista percibe estos dos momentos, el verano y la Posmodernidad, como períodos frenéticos. Y aquí es donde reside el núcleo común de las propuestas. La superposición de imágenes, los múltiples significantes, la exuberancia de formas y tonalidades, el exceso de estímulos visuales, y la profusión de texturas, invaden cada una de las obras. Los caminos de lectura resultan difusos, se percibe una conjunción caótica de información, como un laberinto barroco, en el que las obras se exhiben reticentes a la construcción un relato, a una lógica lineal, al igual que lo hace la Posmodernidad en nuestra historia actual.